Matemáticas y vida.

Cada vez que preparo un curso, y si no cada vez, sí a menudo, releo el Boletín Oficial de cada comunidad a la que voy e intento adaptar los contenidos a cómo están descritos los contenidos curriculares en cada una de ellas.


En breve, daré una formación de matemáticas manipulativas en un colegio de País Vasco y, aunque esta vez no me ha hecho falta releerlo mucho, me he tomado la molestia de pasar a un procesador de textos las 10 páginas que ocupa lo relativo al desarrollo de la «Competencia Matemática» del PLANTEAMIENTO GENERAL DEL CURRÍCULO PARA LA EDUCACIÓN BÁSICA (Heziberri 2020) para que el contador de palabras me diera de manera fiable las veces que aparece la palabra «vida» (vida real, vida diaria, vida cotidiana, vida personal). Creo que daría los mismos resultados el texto de cualquier otra comunidad.


La búsqueda por palabras ofrece un total de 10 resultados, es decir, haciendo una media sencilla, solo la palabra «vida» aparecería en el 100% de las páginas del documento.

Además, solo en la primera página, he encontrado estos términos:
«mundo que nos rodea», «situaciones del entorno», «la realidad».


Hago notar estos conceptos porque, cada vez que acudo a los textos legales, son numerosísimas las veces que párrafo tras párrafo, las leyes educativas inciden en la idea de que los aprendizajes deben ser desde, sobre y para el «mundo real», o lo que es lo mismo, la vida (otra cosa es que luego articulen todo el sistema en general para que pueda realmente hacer así pero, digamos que de momento lo vamos a dejar como harina de otro costal).


Si, por otro lodo, escucháis a cualquier experto/a en didáctica de las matemáticas, coinciden en el mismo planteamiento y son incansables a la hora de insistir en la necesidad de CONECTAR los conocimientos que se adquieren con los aprendizajes propios del alumnado y en que son mejor asimilables cuanto más adaptados están a su contexto.


Sin embargo, si acudimos a cualquier libro de primaria y leemos los problemas de matemáticas, os diré que en mis 15 años como profesora con niños de todas las edades y libros de todas las editoriales, los enunciados apenas han cambiado.


Contienen unos planteamientos tan alejados de la cotidaneidad de los niños y niñas, que es imposible que se sientan los suficientemente cerca de las matemáticas como para que les interesen más allá de hacer la ficha correctamente o sacar buena nota en el examen.


Vamos a ver unos ejemplos.

Para no arremeter contra nadie en concreto, he buscado «problemas de matemáticas para primaria» en Google, y he cogido algunos de una colección al azar de la que me perdonaréis no citar la fuente porque no quiero molestar a nadie. Podría haber cogido los de cualquier libro de matemáticas que, como ya sabéis, no distan mucho. No tengo la menor duda de que, quienes comparten este tipo de materiales, tienen la mejor de las intenciones. El problema es que estamos tan habituados a estos enunciados que no vemos hasta donde llega lo absurdo de sus planteamientos.

¿En serio? ¿Cuatro yougures para merendar? ¡Pues menudo atracón se ha dado Lucía!

Aunque para atracón el de Rafa. Aunque aquí, su papá o su mamá ya sabían que era un glotón para meterle 5 bocadillos en la mochila (de lo de comer en el autobús, también podríamos comentar).

¡A ver qué os parece este otro!

¿Os imagináis mandar a un niño a comprar 23 tijeras para su clase? y… ¡Mucho menos a Javier con lo desastre que parece que es!

¡Venga! vamos a por otros de otra colección, no vaya a ser que penséis que he tenido que buscar mucho.

Otro tipo de problemas muy típicos… sacos de patatas, árboles con manzanas, granjas con ovejas y vacas…. ¿Qué porcentaje de escolares tienen contacto directo con estas realidades?

Y puestos a hablar de vacas, os voy a hacer una propuesta, que sí que me parece interesante y de la que seguro vuestros alumnos aprenderán un montón si la planteáis en el aula. ¿La vaca de este problema es tan glotona como Lucía y Rafa? ¿Cuántos kilos de hierba come una vaca? ¡Buscadlo en Google si no lo sabéis y vais a pasar un rato entretenido entre mates!

No quiero extenderme mucho con los ejemplos porque realmente darían para un post diario con decenas de descalabros.

Lo que quiero expresar es que, no hace falta volverse muy locos para darle un enfoque manipulativo a las matemáticas. Por supuesto que hay materiales excelentes que nos ayudan en la a veces difícil tarea de enseñar ciertos aspectos de las matemáticas pero que, lo que deberíamos hacer es aprovechar el día a día para trabajar los contenidos. Aprovechar cualquier oportunidad que tengamos para hacer cálculos es mejor práctica que hacer cientos de estos problemas.

Para terminar, me vais a permitir, sobre todo para los que sois docentes, acabar con uno que os va a gustar:

¿Qué opináis? 😉

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